César Raúl González Bonilla
Fue la tarde de lluvia equivocada
al verte iluminar el hall del aeropuerto.
Es posible que haya sido el primer hola,
al caminar a obscuras por el parque hipnotizado.
Cuando La Malinche nos cubrió con su manto de estrellas congeladas,
después de luchar cuerpo a cuerpo contra el frío
y viajar por lo profundo de tus ojos,
al transitar con mis boca por tus muslos,
mientras respirabas despacio entre mis brazos,
durante nuestros fugaces planes de pareja.
¿En qué momento me hice adicto a las relaciones destructivas?