César Raúl González Bonilla
En el manantial del alimento indivisible
nace el afecto más antiguo
que nutre al cachorro humano.
Tenue conjetura, apenas mama,
mientras escucha el cantar de la hondonada.
Donde nunca es la leche mala
y los acinos inventan de nuevo el color blanco,
hay una, sólo una hoja,
rama de un árbol en el bosque,
que decidió crecer por su deseo.
El nódulo en el pecho progresa silencioso,
oculto en el trajín de ser mujer, tan rutinario.
Es un roedor que gana espacio,
mientras mastica glándulas y sueños.
El pezón que lactaba se retira
y la areola señala hacia el intruso.
La mama, antes perfecta,
es ahora una naranja fermentada.
la mala semilla llega entonces al cerebro
y toma por asalto los pulmones.
Que octubre diecinueve me recuerde
que no más anhelos mutilados.