César Raúl González Bonilla
Es mi pasado que vino a visitarme.
Llegó solo, sin aviso,
con el clásico pretexto de andaba por el barrio.
Lo ví bien, se encuentra sano,
aunque no pude reconocer en él mis años nuevos.
Ha envejecido.
No había mucho que decirnos,
nuestros caminos se separaron hace mucho,
ya no lo recordaba y traté de recordarlo.
No encontré en él los lazos del afecto,
sólo el incómodo silencio de la noche.
Comentamos entonces sobre el clima;
el tremendo calor del medio día
y las lluvias intensas de la tarde.
Sin más, se fue
con el lugar común del a ver cuándo nos vemos,
Yo te llamo, nos hablamos.