César Raúl González Bonilla
«La pluma es un ala a contraviento.»
Pluma en mano, papel y tintero,
depósito de alquimia
-refugio y precipicio –
polluelos en el nido.
Pluma y pulso,
azul que se lanza al horizonte;
alas marinas sobre nubes blancas,
y en el trazo azulado, el alma tiembla.
Pluma en danza,
la mano contradice:
las aves planean a contraviento,
-torrente y torbellino azul-
donde la tinta también danza.
La tinta se seca, el papel se llena,
las aves azules cantan en las rocas,
arrecife donde la marea colisiona
con el griterío.
La mano descansa, el vuelo acaba,
el silencio reposa en cada línea:
sombras azules, restos de lo escrito,
nido vacío, sólo resonancia.
Pluma a contraviento es una meditación sobre el acto de escribir concebido como un vuelo de resistencia. A través de imágenes que mezclan aire y agua —pluma, tinta, mar, nido, arrecife— el poema transforma la escritura en un proceso orgánico: nacer, expandirse, luchar contra el viento, y finalmente reposar en el silencio. La “pluma” es…