Temor

César Raul González Bonilla

Cuando estoy tranquilo,

sin pedir más sol al día,

mirando el fondo del silencio;

Cuando quiero prolongar la tarde

y el reloj no me exige movimiento;

siento un chispazo de repente:

eres tú -estás aquí-,  

y caigo -sin remedio-

por el tobogán:

 espiral ardiente de tu boca.

No hay salida en esa ratonera

y en el abismo reconozco al miedo.

Es la sonrisa que te ilumina,

-tan leve, tan humana-

que acaricia al temblor y a la sorpresa.

Es inocente, sin pretensiones,

es muy sencilla.

El poema explora el tránsito entre la calma interior y la irrupción del deseo, donde la presencia del otro transforma la serenidad en vértigo. La caída se vuelve metáfora de atracción y miedo, y culmina en una sonrisa que parece inocente pero oculta la fuerza perturbadora de lo humano. Temor es un retrato del instante…