Temor

César Raul González Bonilla

Cuando estoy tranquilo,

sin pedir más sol al día,

mirando el fondo del silencio;

Cuando quiero prolongar la tarde

y el reloj no me exige movimiento;

siento un chispazo de repente:

eres tú -estás aquí-,  

y caigo -sin remedio-

por el tobogán:

 espiral ardiente de tu boca.

No hay salida en esa ratonera

y en el abismo reconozco al miedo.

Es la sonrisa que te ilumina,

-tan leve, tan humana-

que acaricia al temblor y a la sorpresa.

Es inocente, sin pretensiones,

es muy sencilla.

El poema explora el tránsito entre la calma interior y la irrupción del deseo, donde la presencia del otro transforma la serenidad en vértigo. La caída se vuelve metáfora de atracción y miedo, y culmina en una sonrisa que parece inocente pero oculta la fuerza perturbadora de lo humano. Temor es un retrato del instante…

Ciclo de la arena

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Desamor a mediodía

César Raúl González Bonilla

“Ya no te quiero. La vida contigo es como caer al vacío, creo que esto debe terminar”. Se lo dijo con frialdad porque era algo que los dos sabían. Se lo dijo sin rencor porque los sentimientos habían quedado atrás.  Estaban a punto de comer, pusieron la mesa sin cruzar palabras o miradas. El reloj se detuvo a la una y quince cuando un estruendo que brotaba desde el suelo los retornó de la ausencia. La fuerza del terremoto estremeció la pared, tiro vasos y jarrones. Se abrazaron con fuerza y trataron de avanzar hacia la puerta, cedieron entonces las losas y los dos cayeron al abismo. Los envolvió la obscuridad y quedó el silencio en los escombros. Y fue así como en ochenta segundos, la tierra decidió por ellos.