Tranquilo

César Raúl González Bonilla

«La vida se confirma también en lo sombrío.”

I
Donde el firmamento se recuesta en la llanura,
las nubes descienden a besar el campo.
Allí quiero sentarme, en el filo del mundo
y asomar mi juicio, para buscarte en el abismo.

II
Veo nacerme a partir de la neblina,
emerger sobre el embrollo púrpura de agosto.
Septiembre fue tan largo y para nunca,
con los vientos alevosos de occidente.
Y sin embargo,
germinamos en el ingenuo lago del indulto.

III
Los maliciosos espectros se evaporan,
se despiden de la taza de café de media tarde.
Nada es obsceno, no me preocupa nada.
Estoy feliz, no cabe duda.

Algo muy lúgubre prepara mi cerebro

lo presiento en el aroma

y con la certeza de estar vivo.

Este poema transmite un viaje interior de calma y contemplación, que en el fondo deja entrever una inquietud latente. La estructura en tres partes refleja un tránsito: desde el deseo de observar y buscar (I), el renacer y el perdón (II), hasta la tranquilidad absoluta con un presentimiento oscuro (III). El cierre es irónico y poderoso: cuando todo parece tranquilo, el cerebro ya conspira en la penumbra. El poema describe un estado de calma consciente en el que el yo lírico…