César Raúl González Bonilla
«Arrastrar el polvo de los días»
Mis pasos son rumor de grava,
arrastre acompasado de las suelas,
áspero desgaste de la calle,
pies de balastro
al ritmo de mis huesos fatigados.
Camino las rectas avenidas
con pasos torcidos e indecisos.
Donde las fachadas gritan sus grafitis
el eco susurra polvo intermitente.
Mis huellas -residuos de otras pisadas-
guardan silencio,
y mi sombra exhala
ese peculiar hedor a vejestorio.
El poema retrata la vejez como un andar áspero: pasos de grava y balastro marcan un ritmo fatigado. La ciudad, con grafitis que gritan y polvo que susurra, refleja la contradicción entre ruido y silencio. El cierre, con huellas mudas y una sombra vejestorio, mezcla ironía y desolación existencial.