El aroma del sándalo

César Raúl González Bonilla

No hay amor, sólo el aroma de los cuerpos

Tu cuerpo tiene el aroma del Sándalo.

Como el incienso que se posa distraído

te deseo por fiebre, por callar el mundo.

Quiero habitarte sin amor y sin afecto,

sólo por el gozo que viene del instinto.

Nos desgarraremos en silencio con los cuerpos

como bestias que no temen la mordida.

 En la sinfonía rota de la carne

dialogaremos sin temor y sólo con jadeos.

-convulsión, temblor y escalofrío-.

 Viajaré a través del perfume de tus pechos,

 Llegaré a respirar tu aliento entrecortado;

 viento tibio que persigue la agonía.

Te invito que juguemos a imaginarlo todo,

sin calendarios, sin espejos, sin permiso;

que las fantasías se acuesten con nosotros

sin dejar huellas, por si decides quedarte.

Podemos fingir que nos amamos,

 si logramos que parezca solo un juego.

El poema de César Raúl González Bonilla explora una intensa conexión física y sensorial entre dos cuerpos, desprovista de amor o afecto. A través de imágenes evocadoras, se invita a experimentar la intimidad como un juego sin ataduras, donde lo sensual y lo instintivo prevalecen sobre cualquier sentimiento romántico tradicional.