César Raúl González Bonilla
Vacacionar, tomarse un descanso para salir de lo acostumbrado. El joven oficinista gozaba de unos días de asueto en Acapulco, cuando el ocio y el calor del sol o el hielo de las copas inhibieron su corteza cerebral y el hipotálamo tomó el control de sus instintos. Quizá fue por ello que amaneció al lado de una mujer desconocida. De regreso a la ciudad, tres semanas después, retornó el cariño a la sección frontal de su encéfalo y le hizo el amor desesperadamente a su amantísima novia. Dos días después afloró en él una colosal gonorrea, acompañada de toda serie de remordimientos. Se llenó de valor y confesó su deslealtad a la joven, quien ofendida aceptó acudir a mi consultorio para recibir tratamiento. Una vez a solas con la damisela, gracias al conocimiento sobre el periodo de incubación de las enfermedades de transmisión sexual, me fue posible tratar a tres enfermos. Vacacionar, tomarse un descanso para salir de la rutina.