Ella

César Raúl González Bonilla

Llegará mañana,

la señora blanca

del sin tegumento nacarado

y las manos frías.

 

Con su andar sedoso

se deslizará

por entre la estancia,

llegará a mi cama

y en un soplo tenue

besará mi frente.

 

Cantará tan suave

con la voz cansada,

que las  notas mansas

soñarán conmigo

en la negación de mis sentidos.

 

Será por la mañana

que mi mano alcance

y su manto albino

abrigue mi cuerpo

tan ajado por el frío.

 

La señora blanca

del sin tegumento nacarado.