César Raúl González Bonilla
“El cuerpo envejece, se desgasta el alma.”
Ya no tengo sed de mi veneno,
mis ilusiones se quebraron en pedazos;
se agotó de pronto la tristeza,
se disipa la amargura de mi lengua.
La tarde brotó en mi pecho despoblado.
Yo no me di cuenta porque estaba ausente,
viviendo los días, sin ver los instantes;
giraba la inercia ajena a mi carne
dejando a su paso fragmentos de alma.
Yacen a mi espalda
esqueletos viejos y pieles sin dueño;
abrazos torcidos y amores deshechos.
Se secó la vida,
mis deseos son polvo,
colapsó el recinto de mis emociones;
hoy tan sólo quiero
dormir un momento,
ya no siento nada, estoy muy cansado.
Fatiga es un poema de introspección y agotamiento existencial. A través de imágenes corporales y ruinas del alma, explora la pérdida de ilusiones, la inercia del tiempo y el colapso interior. La voz poética confiesa un cansancio absoluto, donde solo queda el deseo de disolverse en descanso.