César Raúl González Bonilla
“Todo comienza cuando se pierden las llaves”
Están evaporadas,
-se esfumaron por completo-.
¡No encuentro mis putas llaves!
Tengo que volver sobre mis pasos
y rehacer mi camino en retroceso
donde puse las malditas llaves:
Ya no queda duda alguna,
perdí las benditas llaves.
Sólo sé que yo sí sé,
¿pues cómo fue que pasé?
porque estoy -sin duda- adentro.
A ver, dónde dejé las llaves.
Hay un hoyo negro aquí en mi casa,
o es un monstruo come llaves;
quizá fueron los alushes,
que quieren volverme loco.
¿Cómo fue que las perdí?,
¿Por qué extravié su cariño?
Sin decir adiós se fueron
dejándome solitario
cual amante adolorido,
masticando la tristeza,
y llorando el desconsuelo.
¿Acaso están secuestradas,
qué pedirán por rescate?
¿Y si las encuentro,
para qué las quiero?
¿Qué puertas pueden abrir,
cuáles misterios encierran ?
Son puras trivialidades,
pues nada tiene importancia.
En tono sarcástico y reflexivo, el poema narra la desesperada búsqueda de unas llaves extraviadas, que pronto se transforma en una metáfora de la pérdida y el sinsentido. Entre el humor y la melancolía, el hablante pasa de la rabia doméstica a la reflexión existencial: sospecha de monstruos, alushes y chaneques, pero termina comprendiendo que…