César Raúl González Bonilla
«El sol se astilla en las pupilas del gato»
Cuando la noche se disuelve
por el último escondrijo de mi cama,
se deslizan las sombras de las nubes
en la primera claridad de la cortina.
Despierta ligero y perezoso
el silencio que guarda los secretos.
El jarrón refleja la mañana
cuando abre los ojos el espejo.
El rumor de los gusanos, larvas y vecinos
se escucha susurrar en la hojarasca;
biósfera diminuta del jardín
donde vuelve la vida testaruda.
El gato
-onda y partícula de polvo-
se escurre hacia la luz
cauteloso como anhelo.
Sus pupilas -hendiduras de obsidiana, rendijas de fuego-
inmóviles sujetan a las alas que lo miran,
y vigilan las líneas concurrentes de la calle.
Geómetra del balcón que vigila el caserío;
entreteje con sospechas
y astillas del sol en su ventana.
El texto retrata el tránsito de la noche al amanecer en un espacio íntimo donde objetos y sonidos domésticos se cargan de misterio. La claridad irrumpe poco a poco, revelando la vida diminuta del jardín y la presencia de un gato que, con pupilas de obsidiana y fuego, observa y mide el vecindario. Su mirada…