Adiós a la luna

César Raúl González Bonilla

«Nada permanece, tampoco la luz»

La luna retrocede cautelosa,

en cada vuelta de su espiral

nos quiere mirar más lejos,

aparta las manos que nos acariciaron tanto,

ensancha el día

y la noche inmoviliza.

El mar duerme en silencio para siempre,

espejo que no tiene quien se mire.

Cielo fastidioso

sin cuarto menguante,

nunca más la luna nueva.

Cuarto creciente y la luna se hizo adulta,

es tiempo de que parta,

libre se va,

se deshace de nosotros,

de nada sirve sujetarla con palabras.

Nos elude,

ingenuos deseamos guardarla en nuestro puño.

Nada es eterno,

no la puedo detener,

bebo su luz

y le digo adiós todos los días.

Adiós a la luna es una meditación poética sobre la partida y la permanencia. A través de imágenes de cielo, mar y luz, el poema expresa el duelo por aquello que se aleja inevitablemente —la belleza, el amor, la vida misma—, pero también la gratitud por haberlo contemplado. Es un canto sereno a la fugacidad,…

Nos llegó la noche

César Raúl González Bonilla.

«Los lobos gobiernan la noche”

Alguien se robó la luna,
no la puedo ver a través de mi ventana.
Las calles insisten en estar vacías.
Sólo el viento lleva el aroma del temor que nos ahoga.

En la obscuridad nos acechan cientos de ojos centelleantes.
Hablamos en voz baja.
Nos espían.
Son los lobos que rondan nuestras casas
y nos quieren devorar con sus fauces intangibles.

Alguien se robó la luna.
Nadie ha de salir para buscarla
por temor de sufrir una emboscada.
Se llevaron la inocencia,
se quedó el atraso.

No tengo más el derecho de caminar
el callejón del abuelo
y beberme las estrellas sorbo a sorbo.

Alguien se robó la calma
A partir de hoy nos gobierna el sobresalto.
Nos llegó la noche,
mientras compraba la despensa para comer esta semana.