Pregunta seis

César Raúl González Bonilla

«La posverdad engaña, pero entretiene«

Ahora todos son muy trascendentes:

los vulgares,

los ramplones,

los jocosos vermiculares.

Recaderos del TikTok,

oráculos de las selfies,

sabios del hashtag y de los memes,

arqueros de dardos con veneno.

Comediantes de espejismos digitales,

evangelistas de lo trivial,

agricultores de ruido

y constructores de postverdades.

Imperan los expertos de utilería,

influencers en el vacío,

caudillos de la infodemia.

Hoy es sencillo propagar los rumores,

soplar las brasas para encender las redes,

fabricar las realidades

que consumen multitudes de ignorantes.

Mientras tanto, la necedad es buen negocio

para el pequeño charlatán

que monetiza en las redes.

¿Por qué caminar por el desgastado sendero

de la trivialidad y seguir al rey del hormiguero?

Un poema satírico que desnuda la trivialidad digital y la cultura de la posverdad. Entre bufones modernos, influencers del vacío y caudillos de la infodemia, se muestra cómo rumores y espejismos se vuelven negocio. La ironía cuestiona la necedad colectiva y al “rey del hormiguero” contemporáneo.

Sabia decisión

César Raúl González Bonilla

 

En aquella lejana comarca, el sabio rey quería que todos sus súbditos fueran felices. Al final de los partidos, la mitad de los espectadores siempre quedaban descontentos. Por eso ordenó que cada jugador tuviese un balón y mandó quitar las porterías. Se ocasionaron sanguinarias luchas a muerte porque cada jugador quería quedarse con todos los balones. Entonces, en el reino de la anarquía todos espectadores fueron felices.