César Raúl González Bonilla
Es la mirada de mi fantasma no quiere retirarse, me espía durante el día y me acosa por las noches. Llega agazapado y silencioso como un cuervo que quiere alimentarse de mi vientre. Un día lo atrapé por la espalda y le hundí un cuchillo por el cuello. Terminé con el espectro, pero no sirvió de nada porque sus ojos me persiguen. Dicen que maté a mi madre y que por eso estoy aquí, en esta celda de concreto; pero no es cierto, es el fantasma que me mira desde dentro.