Un día

César Raúl González Bonilla

«La moral duerme cuando el deseo despierta.»

Sólo por hoy,

no me importan los pecados,

ni el chantaje del infierno

ni virtudes, ni indecencia

o sueños aniquilados.

Hoy solamente,

no me interesa la ciencia,

ni dogmas o paradigmas,

incultura o ignorancia

y menos la  inexistencia

Hoy día,

No me turban los procesos judiciales,

Ni fiscales o testigos,

No requiero de perdones,

ni promesas maritales.

Hoy,  

cuando caiga el día,

habré tirado mi inmundicia a la basura,

probado un pedazo de alegría

y vagado al alzar por tu figura

El poema es una suspensión del juicio y de la norma: un instante de libertad donde el hablante renuncia a toda moral, dogma o sistema de pensamiento para habitar un “hoy” desnudo de culpa. En ese espacio, el deseo y la alegría sustituyen a la penitencia y la razón. El texto funciona como un manifiesto íntimo contra la carga moral y un canto al respiro vital que ofrece el amor o la contemplación del ser amado.

Un día

César Raúl González Bonilla

“El infierno se aburre cuando decido sonreír”

Sólo por hoy,
no me importan los pecados,
ni el chantaje del infierno
ni virtudes, ni indecencia
o sueños aniquilados.

Hoy solamente,
no me interesa la ciencia,
ni dogmas o paradigmas,
incultura o ignorancia
y menos la inexistencia

Hoy día,
No me turban los procesos judiciales,
Ni fiscales o testigos,
No requiero de perdones,
ni promesas maritales.

Hoy,
cuando caiga el día,
habré tirado mi inmundicia a la basura,
probado un pedazo de alegría
y vagado al alzar por tu figura

Un poema rebelde que suspende culpas, dogmas y juicios “solo por hoy”, para despojarse de la carga moral y social. Entre ironía y desdén, el hablante lírico proclama su derecho a un instante de libertad, donde un gesto simple —un pedazo de alegría y la figura amada— se vuelve redención.

Retirada

César Raúl González Bonilla

 

¿Qué si estoy cansado?

Sí, me siento exhausto.

¿Qué si estoy derrotado?

Sí, me han abatido.

Pudieron los más

sobre los buenos,

faraones y príncipes

insulsos.

Los obtusos herederos,

ociosos productores de veneno,

tóxicos esquiroles del tiempo,

me han superado.

Este mi mundo es un burdel

donde se vende

al mejor postor ciencia e ingenio.

Me han desgastado.

No tuvo final feliz

esta película,

nunca llegaron los refuerzos esperados.

Que se pudran solos,

yo me retiro.

Requiero un descanso,

rearmar mis piezas,

conectar mis piernas,

ensamblar mis brazos,

juntar todos mis fragmentos

y curar, una a una, mis heridas.

Después de todo, amo la vida,

me niego a creer que todo es malo.

Hay que buscar,

porque hay talento,

no es muy tarde todavía.

Me queda tiempo.

 

 

El poema Retirada es un canto íntimo a la derrota y a la persistencia. El hablante reconoce su cansancio y el desgaste provocado por un mundo corrupto que mercantiliza la inteligencia y la virtud. Sin embargo, la voz poética no se rinde: busca recomponerse, sanar y reafirmar su amor por la vida.