César Raúl González Bonilla
«La moral duerme cuando el deseo despierta.»
Sólo por hoy,
no me importan los pecados,
ni el chantaje del infierno
ni virtudes, ni indecencia
o sueños aniquilados.
Hoy solamente,
no me interesa la ciencia,
ni dogmas o paradigmas,
incultura o ignorancia
y menos la inexistencia
Hoy día,
No me turban los procesos judiciales,
Ni fiscales o testigos,
No requiero de perdones,
ni promesas maritales.
Hoy,
cuando caiga el día,
habré tirado mi inmundicia a la basura,
probado un pedazo de alegría
y vagado al alzar por tu figura
El poema es una suspensión del juicio y de la norma: un instante de libertad donde el hablante renuncia a toda moral, dogma o sistema de pensamiento para habitar un “hoy” desnudo de culpa. En ese espacio, el deseo y la alegría sustituyen a la penitencia y la razón. El texto funciona como un manifiesto íntimo contra la carga moral y un canto al respiro vital que ofrece el amor o la contemplación del ser amado.