Hoy me rehúso a levantarme temprano

César Raúl González Bonilla

«Hoy tampoco salvaré al mundo»

Hoy me rehúso a levantarme temprano,
sentir el reloj que me grita en el cerebro,
anudar la corbata hasta el ahogo,
ser como un pez en el cardumen
y un engrane más, que mueve la tramoya.

Desdeño el desayuno apresurado,
los medicamentos con jugo de naranja,
el eterno café del escritorio,
las juntas, los pliegos, los oficios,
las minutas y las secretarias eficientes.


Hoy quiero apartarme de las normas,
que el teléfono no suene
y archivar, muy ordenados,
algoritmos en el bote de basura.


Apetezco que se caiga la red
o que nos quedemos sin luz en la oficina,
perder por distracción todos mis archivos,
y discurrir cuatro estaciones
en las ocho horas que me esperan.


Hoy pretendo deambular por la indolencia,
emigrar sin moverme de mi silla,
estar ausente,
expatriarme por mi gusto
y pasar a visitarme por un rato.


Será mañana.
Será próximamente,
en breve y pronto, lo prometo.
El reloj me amarga
con sus ojos fluorescentes.

El poema retrata la resistencia silenciosa frente a la rutina moderna. El hablante, atrapado en la lógica del trabajo, el horario y la eficiencia, decide rebelarse con el gesto más subversivo posible: la inacción consciente. A través de un tono irónico y sereno, el poema convierte la pereza en lucidez, el desgano en protesta y…

Fatiga

César Raúl González Bonilla

“El cuerpo envejece, se desgasta el alma.”

Ya no tengo sed de mi veneno,

mis ilusiones se quebraron en pedazos;

se agotó de pronto la tristeza,

se disipa la amargura de mi lengua.

La tarde brotó en mi pecho despoblado.

Yo no me di cuenta porque estaba ausente,

viviendo los días, sin ver los instantes;

giraba la inercia ajena a mi carne

dejando a su paso fragmentos de alma.

Yacen a mi espalda

esqueletos viejos y pieles sin dueño;

abrazos torcidos y amores deshechos.

Se secó la vida,

mis deseos son polvo,

colapsó el recinto de mis emociones;

hoy tan sólo quiero

dormir un momento,

ya no siento nada, estoy muy cansado.

Fatiga es un poema de introspección y agotamiento existencial. A través de imágenes corporales y ruinas del alma, explora la pérdida de ilusiones, la inercia del tiempo y el colapso interior. La voz poética confiesa un cansancio absoluto, donde solo queda el deseo de disolverse en descanso.

Retirada

César Raúl González Bonilla

 

¿Qué si estoy cansado?

Sí, me siento exhausto.

¿Qué si estoy derrotado?

Sí, me han abatido.

Pudieron los más

sobre los buenos,

faraones y príncipes

insulsos.

Los obtusos herederos,

ociosos productores de veneno,

tóxicos esquiroles del tiempo,

me han superado.

Este mi mundo es un burdel

donde se vende

al mejor postor ciencia e ingenio.

Me han desgastado.

No tuvo final feliz

esta película,

nunca llegaron los refuerzos esperados.

Que se pudran solos,

yo me retiro.

Requiero un descanso,

rearmar mis piezas,

conectar mis piernas,

ensamblar mis brazos,

juntar todos mis fragmentos

y curar, una a una, mis heridas.

Después de todo, amo la vida,

me niego a creer que todo es malo.

Hay que buscar,

porque hay talento,

no es muy tarde todavía.

Me queda tiempo.

 

 

El poema Retirada es un canto íntimo a la derrota y a la persistencia. El hablante reconoce su cansancio y el desgaste provocado por un mundo corrupto que mercantiliza la inteligencia y la virtud. Sin embargo, la voz poética no se rinde: busca recomponerse, sanar y reafirmar su amor por la vida.