Voz del zapallo y del maíz

César Raúl González Bonilla

«Todo germina cuando perdonas.»

Madre de la tierra y de las raíces,
vientre que se despierta con la lluvia.

Señora de los frutos y de los pájaros,
voz del viento en las montañas,
imperio y casa de los cóndores.

Tú que nos das el fuego,
el suelo fértil
y todo lo que miran nuestros ojos:
montaña, río, semilla y viento.

Te hablamos con las manos
manchadas de tu barro,
con la voz del zapallo y del maíz.

Escúchanos, Pacha;
comprendemos tu enojo:
jugamos a ser los señores del peñasco,
tajamos tus árboles antiguos,
te cubrimos de hollín y de ceniza,
y dejamos tu agua envenenada.

Tu furia retumba como tambor de trueno,
y tu llanto se desborda con los ríos.

Pero aquí estamos, mujer,
buscando todavía que nos envuelvas.
No nos cierres tus entrañas;
danos otra siembra,
y que coman granos las gallinas.

Mamita,
enséñanos a sembrar de nuevo:
que las semillas den frutos redondos,
tallos que se alcen con flores de alegría.

Que volvamos a compartir luces y sombras,
como hijos tuyos que se ayudan,
para que el hambre se retire.

Voz del zapallo y del maíz es una plegaria filial a la Pachamama. La voz poética agradece los dones de la Madre Tierra y confiesa el daño causado por la soberbia humana. Entre culpa y ternura, el poema pide perdón y una nueva oportunidad para sembrar y convivir en equilibrio. El tono ritual y afectivo…

Cuando llegas

César Raúl González Bonilla

“Tu presencia no cambia la ciudad, pero la suaviza.”

El día se acomoda cuando llegas:
los relojes se adormecen,
la brújula se reencuentra con el norte,
y los días torcidos se vuelven rectos.

En cuanto apareces,
el caos decide ordenar su simetría,
los engranajes se acoplan
y el mundo enciende sus motores.

Si cruzas la puerta,
el azar se convierte en certeza;
lo difícil es sencillo
y los días grises se vuelven cristalinos.

Tu presencia no cambia la ciudad,
pero ¡cómo la suaviza!
Los recibos llegan como siempre,
pero podemos practicar economía;
y el tráfico sigue ahí, pero respira.

Todo se vuelve manejable
cuando estás cerca:
tu sombra ordena y el desorden obedece;
estás, y el cansancio se disuelve.
Si la ópera es horrible,
podemos comentar —después— los cuatro actos.

Cuando estás, el espejo no se enoja,
los pedregales se vuelven caminos,
el miedo a la oscuridad se adormece
y el cielo entero cabe entre mis uñas.

Hay un equilibrio que solo tú comprendes:
las promesas se vuelven voluntades
y los olvidos se convierten en anécdotas.

El tiempo deja de ser el enemigo,
se sienta —en paz— a la mesa con nosotros;
la vejez tiene permiso
y las arrugas son, tan solo, rutas de regreso.

Cuando llegas es un poema sobre la fuerza callada de la presencia. No se trata del amor que desborda, sino del que acomoda la vida: el que transforma el caos en orden cotidiano, el cansancio en pausa, la rutina en sentido. A través de imágenes que atraviesan lo doméstico y lo simbólico —el tráfico, los…

Colisión cósmica

César Raúl González Bonilla

“La creación es el choque de los cuerpos que se buscan.»

Dos estrellas viajan por el universo,

errantes vagabundas.

Solas y perdidas cruzan sus caminos,

y el azar decide que se encuentren.

Destellos de luz por la misma vía,

hacia el mismo punto;

se curva el espacio,

-cuerpos que se inclinan-

y más aceleran, cuando más se acercan.

La explosión estalla con tanta violencia,

que se desintegran.

Giran los despojos en un torbellino,

se condensa el polvo y nace otra estrella.

En nuestro universo de lo cotidiano,

tu mirada tibia viaja distraída

y por buena suerte converge con la mía.

Se condensa el tiempo

cuando me seduces:

magnético espacio donde gravitamos

entre laberintos y la incertidumbre.

Las miradas chocan -estalla el deseo-,

y se vaporizan.

Sus cenizas danzan con delicadeza,

El temblor se extingue, regresa la calma.

El tiempo renace

cuando las miradas así se amalgaman

Colisión cósmica es una metáfora del encuentro entre dos seres que, como estrellas errantes, se atraen y transforman mutuamente. El poema transita del universo astral al humano, de la energía a la emoción: el espacio se curva, el tiempo se condensa y del impacto nace una nueva luz. Entre la física y el deseo, la…