El temblor de los ojos

César Raúl González Bonilla

“Ninguna máscara oculta el temblor del alma.”

Conozco los rostros de ojos fijos,

los que acechan con su flama,

la fracción de un parpadeo,

el gesto que delata grietas.

Conozco el rostro del futuro que se encoge

y casi todas las sonrisas:

las francas, las huecas,

las de esmalte brillante de charol,

las que nacen del espejo,

las de comisura equivocada.

Conozco los apretones de mano,

los metálicos, de pulso firme,

los de tacto húmedo,

los de filosas aristas.

Conozco -también- algunos gestos,

no hay disfraz que resista el temblor,

el nudo en la garganta,

el silencio que confiesa,

la respiración que vacila.

Estas minucias desnudan:

 el infiel se vuelve leal,

el traidor se torna noble

y el alevoso, sincero.

Yo no creo en los gestos amplios,

ni en la sonrisa que dura;

prefiero la oscilación vacilante, la verdad accidental,

fugitiva sin permiso.

En El temblor de los ojos, el hablante observa el lenguaje oculto del cuerpo humano —los rostros, las sonrisas, los apretones de mano— y descubre en ellos las grietas de la verdad. A través de una mirada lúcida y contenida, el poema revela cómo los gestos mínimos traicionan lo que el alma intenta disimular. El…

Colisión cósmica

César Raúl González Bonilla

“La creación es el choque de los cuerpos que se buscan.»

Dos estrellas viajan por el universo,

errantes vagabundas.

Solas y perdidas cruzan sus caminos,

y el azar decide que se encuentren.

Destellos de luz por la misma vía,

hacia el mismo punto;

se curva el espacio,

-cuerpos que se inclinan-

y más aceleran, cuando más se acercan.

La explosión estalla con tanta violencia,

que se desintegran.

Giran los despojos en un torbellino,

se condensa el polvo y nace otra estrella.

En nuestro universo de lo cotidiano,

tu mirada tibia viaja distraída

y por buena suerte converge con la mía.

Se condensa el tiempo

cuando me seduces:

magnético espacio donde gravitamos

entre laberintos y la incertidumbre.

Las miradas chocan -estalla el deseo-,

y se vaporizan.

Sus cenizas danzan con delicadeza,

El temblor se extingue, regresa la calma.

El tiempo renace

cuando las miradas así se amalgaman

Colisión cósmica es una metáfora del encuentro entre dos seres que, como estrellas errantes, se atraen y transforman mutuamente. El poema transita del universo astral al humano, de la energía a la emoción: el espacio se curva, el tiempo se condensa y del impacto nace una nueva luz. Entre la física y el deseo, la…

Mi madre

César Raúl González Bonilla

“El cuerpo se encoge; la luz se expande.”

Ya eras anciana

y te hiciste muy vieja,

cada vez más vieja,

y tus huesos que eran frágiles,

se hicieron muy frágiles,

cada vez más frágiles.

Ya eras pequeña

y te hiciste más pequeña,

muy pequeña,

cada vez más pequeña.

Ya caminabas despacio

y caminaste más despacio

con pasos muy cortos,

cada vez más diminutos.

Y tu vida que era simple,

se fue haciendo más simple.

Y tu mirada

que ya iluminaba todo,

se fue haciendo más intensa,

cada vez más profunda.

Y ya eras optimista

y te hiciste más cierta,

cada vez más serena

y tocaste una vida

y luego muchas otras.

Eres invencible.

En Mi madre, el hablante recorre con ternura la transformación del cuerpo y el espíritu materno frente al paso del tiempo. A través de repeticiones rítmicas, la vejez se muestra no como pérdida sino como una forma de depuración: el cuerpo se encoge, pero la mirada se vuelve más luminosa y profunda. El poema celebra…

Pregunta uno

César Raúl González Bonilla

«La prisa del cuerpo o la paciencia del alma»

Me pregunto si es preciso once minutos,

dos horas, o la vida entera en un jadeo,

si hay que hacerlo lentamente

o acabarse el cuerpo con premura,

si el amor se mide en unidades de libido

o en pequeñas gotas de ternura.

¿Es preferible el éxtasis efímero,

o es mejor la simpatía ?

¿La suavidad de una mirada y el aprecio,

condensar una pareja con esmero,

o dejar que nos lleve la lujuria,

antes de llegar la indiferencia ?

César Raúl González Bonilla reflexiona sobre la naturaleza del amor, cuestionando si se mide en deseo físico o en momentos de ternura. Plantea la dicotomía entre el placer efímero y la conexión emocional duradera, explorando si es preferible la pasión intensa o la intimidad sincera en las relaciones.

Tiempo de Invierno

César Raúl González Bonilla

Viene el invierno,
En tus ojos puedo ver
Indiferencia
 

El haiku presenta al invierno como metáfora de la frialdad emocional. A través de la mirada del otro, el yo lírico descubre indiferencia: una estación interna que refleja distancia afectiva y desapego. La sencillez de la imagen transmite el peso silencioso de la incomunicación.

Tiempo de lluvias

César Raúl González Bonilla

En tu mirada
es el tiempo de lluvias
y el gris del viento.

Llueve y llueve,
bajo cielos serenos,
brota la paz.

Lluvia de otoño,
el campo reverdece,
la ciudad llora.

Bebe la tarde
fatiga de ceniza,
agua de lluvia.

La lluvia que cae;
en cada gota de azul
dice tu nombre.

 

El viejo cae,
gota de agua que estalla
contra el suelo

El haiku refleja en la mirada ajena un paisaje interior marcado por la melancolía. El “tiempo de lluvias” alude a la renovación y la tristeza, mientras el viento gris transmite desolación. La unión de naturaleza y emoción convierte la escena en un espejo del sentir humano