Colisión cósmica

César Raúl González Bonilla

“La creación es el choque de los cuerpos que se buscan.»

Dos estrellas viajan por el universo,

errantes vagabundas.

Solas y perdidas cruzan sus caminos,

y el azar decide que se encuentren.

Destellos de luz por la misma vía,

hacia el mismo punto;

se curva el espacio,

-cuerpos que se inclinan-

y más aceleran, cuando más se acercan.

La explosión estalla con tanta violencia,

que se desintegran.

Giran los despojos en un torbellino,

se condensa el polvo y nace otra estrella.

En nuestro universo de lo cotidiano,

tu mirada tibia viaja distraída

y por buena suerte converge con la mía.

Se condensa el tiempo

cuando me seduces:

magnético espacio donde gravitamos

entre laberintos y la incertidumbre.

Las miradas chocan -estalla el deseo-,

y se vaporizan.

Sus cenizas danzan con delicadeza,

El temblor se extingue, regresa la calma.

El tiempo renace

cuando las miradas así se amalgaman

Colisión cósmica es una metáfora del encuentro entre dos seres que, como estrellas errantes, se atraen y transforman mutuamente. El poema transita del universo astral al humano, de la energía a la emoción: el espacio se curva, el tiempo se condensa y del impacto nace una nueva luz. Entre la física y el deseo, la…

Reencuentro con Nicolás

César Raúl González Bonilla

Al morir, nos sembramos en la tierra.

Nos reencontraremos, Nicolás,

donde el dios del fuego,

señor de las estaciones,

nos tiene reservada una parcela.

En aquel universo horizontal

sembraremos maíz, Nicolás,

desde el otro lado del aliento.

Ahí, donde veremos crecer las raíces

de los cuatro árboles que sostienen a la tierra.

Será la mejor vista para presenciar

como germina el frijol.

Espéranos Nicolás, sin mucha prisa,

podremos curiosear

lo que ahora sólo imaginamos.

De nuestro cabello surgirán las flores,

de nuestra piel nacerán las hormigas

y serán los ojos nuestros, manantiales.

Estaremos cobijados por barro,

quedará sólo el barro

y beberemos, Nicolás, desde la noche,

la sangre del maguey hasta el hartazgo

y cantarás

desde el silencio, un poema.

Reencuentro con Nicolás es un poema ritual y profundo en el que César Raúl González Bonilla transforma la despedida en un canto de continuidad y esperanza. A través de imágenes que evocan la cosmovisión mesoamericana —el maíz, el frijol, el barro, el maguey— la voz poética promete un reencuentro con Nicolás en el horizonte sagrado donde la vida y la muerte se entrelazan.En ese universo horizontal, los…

Recobrar la libertad

César Raúl González Bonilla

Una vez sedado, las arrogantes manos enguantadas de los médicos le insertaron un tubo en la garganta, luego le introdujeron una sonda que encontró su camino por la nariz hasta el estómago, después otra que viajó a través de la uretra a su vejiga y una más que, por el interior de una vena del pecho, llegó hasta la intimidad del corazón. En el cuarto del hospital el rítmico bip del monitor y el cadencioso silbido del aire entrando y saliendo de los pulmones a fuerza de una máquina, rezaban la interminable letanía de la insolencia, mientras cinco frascos vigilantes, colgados en un porta sueros de acero inoxidable, contaban los segundos gota a gota. Desnudo y frágil, sumergido en sus líquidos corporales y privado de la libertad de decidir, yacía aquel despojo obligado a respirar por la necedad de la ciencia. En la penumbra, a la hora del final aplazado, en el jardín los capullos estallaron liberando miles de mariposas que invadieron la distancia; entonces, el cadáver se levantó de su cama, arrancó los tubos de su cuerpo, se acostó de nuevo y expiró tranquilamente.

 

Transformación en luna llena

Por César González Bonilla

La jauría está inquieta porque la noche tiene ese tono azulado que permite distinguir siluetas amenazantes en la penumbra del bosque. La luna se encuentra en el punto más alto del cielo y las hembras temerosas esconden a sus lobeznos en el fondo de la cueva. Cómo  tiemblan los pequeños sobrecogidos, mientras los machos bajan la cola,  echan las orejas hacia atrás y muestran los colmillos con la  violencia que origina el sobresalto. El macho dominante gruñe mientras un hilo de saliva espesa escurre de su hocico; se yergue a la entrada de la madriguera con el lomo encrespado y los ojos incandescentes. Ha de defender a su manada hasta que la muerte lo derribe. En las noches de luna llena uno se aleja del grupo y busca una colina para estar más cerca de la luna. Aúlla y brama entre las sombras. El lobo maldito, es poseído por la pálida luz de media noche, convulsiona entre lamentos y se transfigura en el depredador más astuto y sanguinario. El lobo hombre se levanta en sus dos piernas, toma su lanza y comienza a buscar el aroma eterno de la sangre.