El temblor de los ojos

César Raúl González Bonilla

“Ninguna máscara oculta el temblor del alma.”

Conozco los rostros de ojos fijos,

los que acechan con su flama,

la fracción de un parpadeo,

el gesto que delata grietas.

Conozco el rostro del futuro que se encoge

y casi todas las sonrisas:

las francas, las huecas,

las de esmalte brillante de charol,

las que nacen del espejo,

las de comisura equivocada.

Conozco los apretones de mano,

los metálicos, de pulso firme,

los de tacto húmedo,

los de filosas aristas.

Conozco -también- algunos gestos,

no hay disfraz que resista el temblor,

el nudo en la garganta,

el silencio que confiesa,

la respiración que vacila.

Estas minucias desnudan:

 el infiel se vuelve leal,

el traidor se torna noble

y el alevoso, sincero.

Yo no creo en los gestos amplios,

ni en la sonrisa que dura;

prefiero la oscilación vacilante, la verdad accidental,

fugitiva sin permiso.

En El temblor de los ojos, el hablante observa el lenguaje oculto del cuerpo humano —los rostros, las sonrisas, los apretones de mano— y descubre en ellos las grietas de la verdad. A través de una mirada lúcida y contenida, el poema revela cómo los gestos mínimos traicionan lo que el alma intenta disimular. El…

Trémulo murmullo

César Raúl González Bonilla

“El deseo es tocarte sin tocarte.”

no quiero verte,

ni pensarte,

ni escuchar el temblor de tu voz,

o nuestros labios se reúnan.

quiero que mis manos sean curiosas,

que mi tacto vague

por tu piel de satín tibio;

rozarte apenas

-apenas levemente-

con la punta de los dedos.

deslizarme

ser temblor y escalofrío,

ser corriente,

fluido,

marea que llega y te abandona.

sin tocarte,

casi tocarte,

en la frontera tibia de tu cuerpo

hasta ocuparte toda.

vaivén que vacila,

sentir tu ondulación

a la distancia,

como se mecen las flamas.

girar contigo

en el espiral del vértigo

hasta que tu nombre se disuelva

y quede solo

un trémulo murmullo.

“Trémulo murmullo” es un poema de erotismo contenido donde el deseo se manifiesta como paradoja: anhelar el contacto sin alcanzarlo. El hablante oscila entre la negación y la entrega, entre el impulso y la distancia. A través de imágenes líquidas, térmicas y táctiles, el cuerpo se vuelve lenguaje y el roce, un modo de existencia.…

Nostalgia

César Raúl González Bonilla

“Nada pesa tanto como la calma.”

Si acaso me soltara la nostalgia,

encontraría la inercia de la calma;

dormiría diez horas

y el letargo callaría tu nombre.

Si olvidara tu ausencia

 sería el final del aguacero;

-sin duda-, moriría por falta de apetito

y -tal vez- de aburrimiento.

Escojo el temblor en lugar de la armonía:

el optimismo cansa, la tristeza entiende.

Prefiero llevar el peso de tu ausencia

y pasar la noche conversando con tu boca.

En Nostalgia, el hablante reflexiona sobre la tentación del olvido y sus consecuencias: la calma, aunque deseada, se revela como una forma de vacío. Frente a la serenidad que anula el deseo, elige el temblor y la tristeza como compañía fiel. El poema transita entre ironía y ternura, entre aceptación y vigilia, para concluir que sentir —aun con dolor— es seguir vivo.