César Raúl González Bonilla
«La tierra guarda para no olvidar.»
Mujeres que remueven la ceniza,
donde cada piedra es una sombra:
predios huérfanos, fermentos de soledad,
basureros y sumideros sin nombre,
lo inconcuso de la muerte;
terrenos baldíos, ríos de secretos turbios
en la frontera donde la memoria respira
y la esperanza se erosiona.
Madres con sed:
la justicia atascada en la garganta;
sílice que asfixia,
estatutos y códigos de papel,
promesas perdidas
en la voz de los hijos ausentes.
Tumbas vacías y desmemoria:
cementerios de zapatos,
sepulcros de la última camiseta,
aquel pantalón envejecido,
rostros convertidos en hilachos;
una plegaria que se hunde
entre los hallazgos del forense.
Señora, matriz y vientre
en búsqueda
del salitre de los cadáveres:
colisión contra los astutos sicarios de “La Maña”,
cómplices funcionarios y subalternos,
la omisión hecha rutina.
Mujeres en búsqueda del descanso:
Llanto suspendido,
un cuerpo, un acuerdo con la muerte;
un nombre que regrese al polvo,
respuesta concreta a la pregunta
sobre la ciega fiereza de los vivos.
Madre Tierra,
huesos, piel, certeza,
brotes de memoria que reclaman
en la entraña del olvido.
“Mujeres que remueven la ceniza” es un poema coral y elegíaco que retrata la búsqueda incansable de las madres mexicanas que escarban la tierra para encontrar a sus hijos desaparecidos. A través de imágenes de polvo, ceniza y silencio, el texto transita del territorio devastado a la intimidad del duelo, de la denuncia social a…