César Raúl González Bonilla
el temor al otoño
llegó a mi casa.
César Raúl González Bonilla
César Raúl González Bonilla
Soy un lamento,
que me cubra la tierra,
que siembren flores
Nacer de nuevo
en pétalos violeta,
es callar el llanto
En el desierto,
la sola gota de agua
es compañía
La arena inherte,
cuando sacia su sed
sueña de nuevo
César Raúl González Bonilla
En tu mirada
es el tiempo de lluvias
y el gris del viento.
Llueve y llueve,
bajo cielos serenos,
brota la paz.
Lluvia de otoño,
el campo reverdece,
la ciudad llora.
Bebe la tarde
fatiga de ceniza,
agua de lluvia.
La lluvia que cae;
en cada gota de azul
dice tu nombre.
El viejo cae,
gota de agua que estalla
contra el suelo
El haiku refleja en la mirada ajena un paisaje interior marcado por la melancolía. El “tiempo de lluvias” alude a la renovación y la tristeza, mientras el viento gris transmite desolación. La unión de naturaleza y emoción convierte la escena en un espejo del sentir humano
César Raúl González Bonilla
Este haiku evoca el dolor profundo de la tierra que sangra, transformando su herida en racimos de tristeza y violetas rojas. A través de una imagen natural y minimalista, el poema refleja la fragilidad de la vida y la belleza trágica que surge de la herida silenciosa de la naturaleza.
La jacaranda
regala su vestido
al firmamento