Tango nocturno

César Raúl González Bonilla

“El deseo tiene cadencia de penumbra.”

En la tibia madrugada que dormita,

un motor arrulla al silencio de la noche;

-eco lejano-, sumiso habitante de la calle.

La oscuridad aún no alcanza a disolverse

cuando una silueta se refugia en otra sombra,

el contorno se dibuja en el borde de la aureola,

ladera que sueña boca abajo.

La cadencia acompaña el roce de los labios,

melodía sinuosa desde el cuello hasta la espalda.

En la oscuridad, los ojos se buscan sin hallarse;

recitan sus nombres, enlazan las piernas,

se toman las manos y bailan despacio.

Al compás de la penumbra, jadean con cadencia,

y flotan al ritmo del tango de Piazzolla.

El zumbido vuelve,

los dos languidecen y siguen soñando descalzos.

Tango nocturno es una coreografía entre el silencio y la piel. En la quietud de la madrugada, el rumor distante de la ciudad se funde con el pulso de dos cuerpos que se buscan en penumbra. La música de Piazzolla, evocada más que oída, guía una danza donde el deseo tiene ritmo y memoria. Cuando…

Pregunta cuatro

César Raúl Gonzpalez Bonilla

        El futuro es de cristal

        Puedo vivir

        con poca sangre en las arterias;

        entre latidos discordantes

        y el torrente de sombras que me inunda.

        Me sostengo

        con lo poco que me queda,

        si el ahora se coagula en un instante,

        es el aire insuficiente en mis pulmones

        y el mañana se disuelve como bruma.

        Me abrazo a lo frágil de mi víscera

        con el pecho hundido y quebradizo,

        cuando se desbaratan mis costillas,

        si mi cuerpo es un mausoleo de cicatrices.

        Aún con un músculo herido

        que palpita a contraluz,

        cuando mi realidad se astilla como un vidrio,

        puedo asirme al hilo de lo frágil

        y demorar la emboscada concluyente.

        Existo si me pierdo en otro cuerpo,

        en las brasas antiguas

        que arden sólo en la memoria;

        cuando el eco de mi reloj vibra en la penumbra,

        pero si me falta lo esencial,

        ¿cómo vivir sin corazón?

        Un poema que explora la fragilidad del cuerpo y la persistencia de la vida pese a la ausencia del corazón. Entre sombras, cicatrices y la amenaza del tiempo que se quiebra, la voz poética se aferra a lo frágil, resistiendo el destino y dejando abierta la pregunta esencial: ¿cómo vivir sin corazón?

        Tu sonrisa tiene

        César Raúl González Bonilla

        Toda sonrisa es profesía
         
        Tu sonrisa tiene un lado obscuro,
        insinuación apenas de la flama
        oculta en la hojarasca.Sospecha del aliento
        en el umbral del otro lado del espejo.
         
        Es el rumor en el silencio de la noche,
        la madrugada de Casitas,
        palpitar del mar tranquilo
        que no se cansa de acariciar la playa.

        Hay una tenue invitación en tu sonrisa
        a transponer el origen del rocío
        para saciar la sed
        y cabalgar en la grupa de la magia.

        Tu sonrisa es un débil contorno del deseo,
        sombra en la penumbra
        a las seis de la mañana,
        profecía de un amanecer desconocido.

        Tu sonrisa tiene» es un poema intimista y sensorial que explora el misterio y la profundidad de una sonrisa que va más allá de lo visible. La sonrisa aquí se convierte en umbral, en invitación secreta a un territorio de deseo, magia y amanecer. Es un canto a la ambigüedad y la belleza oculta, al presentir algo más allá del reflejo, del silencio y del instante.