César Raúl González Bonilla
«La región frontal del cerebro se entretiene con galletas, el hipotálamo es insaciable.»
Mi cerebro es feliz cuando no piensa
y las neuronas están de vacaciones.
Cuando pienso, pienso en círculos,
que deben tener órbitas perfectas,
circunferencias bien redondas.
Busco en cada arista el mismo radio:
en cada curva, las esquinas.
Cuando mi mente está vacía,
es un santuario que respira.
Pensar genera zumbidos;
y la ignorancia, sosiego.
Entonces, mi cerebro está contento:
sabe que ignora e ignora lo que sabe.
Bienaventurado el que no piensa,
-dichosas reflexiones derretidas-,
porque -al menos-poco se equivoca.
En tono irónico y reflexivo, Bienaventurado mi cerebro explora la fatiga del pensamiento y el anhelo de descanso mental. La voz poética convierte la neurociencia en una parábola moderna sobre la sabiduría del no pensar, donde la ignorancia se revela como una forma de serenidad y la mente, un organismo que busca —sin éxito— su…