César Raúl González Bonilla
«El mar duerme antes de volver a respirar.”
Cuando cae la tarde en el estero
barre el viento decembrino
el fastidio de las sombras alargadas.
Ya esperan las balsas en cardumen
beber la sal y alcanzar el horizonte.
Será mañana,
hoy descansan al vaivén de la resaca
rechinando suavemente la madera.
El cansancio lleva peces en la cesta
y sus huellas viajarán con la marea.
Hallarán la noche
arropadas por su manto de consuelo.
Será por la mañana
cuando despunte el día.
Las siluetas empapadas
tomarán las cestas,
remontarán el tremor del azul interminable
para descubrir de nuevo el horizonte.
El poema describe el reposo vespertino de las balsas en un estero tras la jornada de pesca. La tarde decembrina, el viento y el vaivén de la resaca acompañan el descanso de hombres y embarcaciones. Con un tono contemplativo, el texto celebra la quietud y anticipa el renacer del día siguiente.